Proyecto 1, Sara Modiano



Publicado en: 
Catalogo exposición, El arte de la desobediencia, MAMBO.

Año: 2018


Su trabajo artístico comenzó a circular nacional e internacionalmente a mediados de la década de los setenta, después de realizar sus estudios en arte en las ciudades de Bogotá y Barranquilla.  Sus obras iniciales fueron realizadas a partir de la abstracción y desde la pintura, pero paulatinamente fue expandiendo sus intereses hacia procesos temporales, como la instalación y el performance que la llevaron a buscar otros medios que funcionaran más eficazmente como estrategias de registro de los aspectos contingentes que comenzaron a caracterizar su trabajo.

Dentro de su obra se volvieron centrales las nociones del cuerpo y el lugar, que ella exploraba en relación con su dimensión temporal y contingente. Tanto sus performances como sus instalaciones generaban situaciones espacio temporales que comprometían tanto la experiencia perceptiva como la dimensión corporal de los espectadores, llegando a funcionar como su soporte significativo.  

Al entrar en la década de los ochenta comenzó a vislumbrar un creciente interés en arquitecturas primigenias, en donde fueron fundamentales las pirámides que ella comenzó a explorar de distintas maneras. En su obra “Desaparece una cultura” realizó una intervención en el paisaje, a manera del land art, que consistió en construir con arena una pirámide escalonada en la playa de Puerto Salgar y documentar en fotografía y video su paulatina destrucción por el mar a medida que subía la marea.

Hacía la misma época comenzó a explorar la escultura mediante configuraciones realizadas con ladrillos, que eran alusivas a esas mismas arquitecturas primigenias y que solían acompañarse de heliografías que parecían sugerir una secuencia temporal que complementaba experiencia de los espectadores.

La obra “Proyecto 1” fue realizada en 1980 para el VI Salón Atenas, organizado por el Museo de Arte Moderno de Bogotá. Se trataba de dos volúmenes contrapuestos, realizados en ladrillo que funcionaban como dos mitades lógicas, pero la una planteada como un positivo y la otra como uno negativo y que sugerían una referencia a una pirámide escalonada. Un volumen de madera, que estaba en el medio del volumen positivo parecía sugerir un hipotético engranaje de una pieza a la otra que configuraría una suerte de cubo macizo. La instalación estaba complementada con un conjunto de 29 heliografías que daban cuenta del proceso constructivo de los dos volúmenes y su hipotética complementación.

La construcción de cada parte solo se mantenía en pie solo por la acción de gravedad y no de un aglomerante, lo que reforzaba la contingencia de la obra, de tal suerte que solo funcionaría como tal en el momento en que este instalada. A diferencia de un cuadro que es igual cuando está colgado o cuando esta desmontado -ya sea que este guardado en un guacal o en almacenado en una bodega- la obra Proyecto 1, solo existe como obra cuando esta exhibida. Al desmontarse solo se trata de los ladrillos y del módulo de madera, porque la significación que poseía venia de la situación que se generaba en relación con la arquitectura y con el cuerpo de los espectadores. Su peso, su escala, su hipotética conjugación en una sola estructura cúbica, hacían que fuera una obra enteramente situacional porque su interpretación solo podría derivarse de conjuntar las dimensiones del espacio y del tiempo. Es por eso que la obra funciona como una instalación, porque ocupa la totalidad del campo de percepción de los espectadores y actúa sobre sus cuerpos con tanta incidencia como la misma arquitectura.


Jaime Cerón
agosto de 2018